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Voy a hacer cambios en el blog así que es muy probable que haya enlaces rotos y etiquetas perdidas. Hasta que acabe, moverse por aquí será complicado. Siento las molestias.


viernes, 14 de agosto de 2015

Perspectiva



Pasó la vida quejándose. 

Se lamentaba cada vez que las cosas se torcían y se enfadaba con el mundo por no portarse con justicia. “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, preguntaba una y otra vez. 

Caminaba con la cabeza gacha, la ira a flor de piel y las lágrimas preparadas.

Cada noche, antes de acostarse, repasaba su vida. Y entonces recordaba cuando de niño se raspó ambas rodillas al caer de la bici; lesión que le impidió andar con comodidad por un tiempo. También se acordaba de cuando lo dejó su primera novia, de cuando falleció su abuela, de las tardes estudiando sin levantar cabeza, de esa vez que perdió el tren o de esas otras dos ocasiones en las que se equivocó de autobús, y de cuando su querido perro murió.

“La vida es un asco”, sentenció, “La muerte será un descanso de tanto sufrimiento”.

Y cuando comprendió que su hora al fin llegaba, cerró los ojos y se dejó llevar. Una pena que reaccionara tan rápido, porque si hubiera esperado unos instantes más, tal vez habría podido ver pasar las escenas de su vida: