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Voy a hacer cambios en el blog así que es muy probable que haya enlaces rotos y etiquetas perdidas. Hasta que acabe, moverse por aquí será complicado. Siento las molestias.


domingo, 12 de abril de 2015

El cazador nocturno


El viento golpeaba contra la ventana de la habitación y hacía temblar al cristal. Diego se arropó con las mantas y enterró la cabeza bajo la almohada, pero cuando creía que volvía a sus sueños, el perro comenzó a ladrar. 

-Mierda, Zeus- masculló entre dientes cuando comprendió que el animal no tenía intención de parar.
-¡Ve a ver qué le pasa a ese perro tuyo!- se quejaron sus padres desde el otro lado del pasillo.

Claro, era SU perro si daba problemas. El chico resopló y echó las mantas a un lado. Tanteó el frío suelo hasta dar con las zapatillas y luego se puso una sudadera encima del pijama. Con los ojos entrecerrados bajó las escaleras hacia el piso de abajo y siguió maldiciendo con cada nuevo ladrido del perro. Los vecinos también debían de estar hartos de esos ladridos tan fuertes y desesperados.

¿Desesperados?

Un agudo gemido llegó desde el jardín y le recorrió la espalda como un escalofrío. Corrió hasta la puerta corredera del salón y la abrió rápidamente.